Los aficionados al gol son los bulímicos del deporte. Nunca se conforman con el uno a cero. Hay que machacar, hundir al rival y la pena es que vayamos ganando seis a cero y el árbitro pite el final. Golear es peor que matar a alguien porque con un disparo es suficiente pero nunca hay goles bastantes para humillar al Madrid o al Barcelona, al Betis o al Sevilla. El uno, dijo un escritor famoso, es el número perfecto; los demás son burdas imitaciones.
Totalmente en desacuerdo para las goleadas.