Lo real tiene que ver con los reyes y también con la realidad. Lo contrario, pues, es tanto lo plebeyo como lo irreal. Este cóctel en el que conviven varios significados se puede aderezar con unas gotas de biología, que lleva años insistiendo: un cuerpo se compone de cabeza, tronco y extremidades. Si falta la primera de las tres piezas, sea uno real, irreal o plebeyo, la cosa no funciona demasiado bien.