El cero es una puerta que alguien inventó para poner en contacto el todo con la nada. El único número verdadero, dijo monsieur Sirin, es el uno. Cierto, pero ¿cuál es el único número falso? El cero, claro que sí. Tan falso que todo el que se une con él acaba traspasando el umbral de una puerta abismal que lo condena a la desaparición. ¿Podrá el progreso conseguir la operación contraria, esto es, desmultiplicar a un número que ya ha caído en las garras del cero? ¿Nos contará su experiencia en los dominios de la nada absoluta? Si es así habremos remedado al gran Hércules, único hasta ahora que ha escapado del Hades para contarlo.