Los granos de maiz tienen un solo momento de gloria en su vida, una metamorfosis en la que pasan de reposar en el interior de una amarillenta crisálida a convertirse en una espléndida mariposa caliente que sólo es capaz de un vuelo antes de morir. Por eso, queridas familias, no poned nunca tapadera a la sartén y dejad que el maíz vuele libremente por toda la cocina antes de acabar su vida delante del televisor.