La suma ya estaba inventada cuando un elefante tras otro comenzaron a balancearse sobre la tela de una araña. La división también lo estaba cuando el gran rey dijo que dieran la mitad de un niño a cada una de las señoras que decían ser su madre. Pero ambas operaciones matemáticas sólo existían en teoría. Cuando hubo que aplicarlas a la realidad se descubrió que las sumas pueden ser de lo más ficticias y las divisiones pertenecer al campo de la ética.