Se crea un alfabeto con un puñado de letras relucientes. Se inventan categorías y se distribuyen en grupos: las vocales aquí, las consonantes allá. Después de un tiempo de adaptación se introduce todo en un bol y se agita vigorosamente. En los primeros intentos sólo se consigue que las mezclas sean de pocos elementos y bastante sositas. Las letras no están dispuestas a entablar relaciones con el primero que se presente en sus vidas. Pero no se desanime y ponga interés en los entrenamientos. Si no consigue pasar de las primeras mezclas confórmese con el resultado. Yo lo hago.