FedericoFuertes

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Detalle del libro de pared titulado El túnel

saturación del espacio aéreo

Los inventores de los libros de pared: Luis Maraia (i) y Federico Fuertes (d) vestidos con los uniformes de LSM, dispuestos a iniciar una pegada nocturna

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Anuncio publicitario colocado por Ediciones LSM en las paredes de Algeciras, anunciando la presentación de un libro de pared

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Los primeros tiempos de Ediciones LSM fueron difíciles. Apenas sin luz y con escasos medios, los dos socios tenían que hacer todo el trabajo manualmente.

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El fotógrafo José Luis Roca inmortalizó la pegada del primer libro de pared de la historia. Nadie quiso perderse el evento.

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Grupo de seguidores observando la pegada del libro de pared El túnel

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La brocha, fundamental para una buena pegada de un libro de pared

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Una fotografía de doce metros cuadrados adornó durante unos días la pared del Colegio General Castaños

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Federico Fuertes intentando demostrar que la vida imita al arte

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Detalle del libro de pared El cantil, el único del que aún se conservan vestigios en la ciudad

libros de pared

Un libro de pared es un libro que se edita y se lee sobre una pared. Consta de dos partes: una cubierta o página inicial (normalmente en color diferente al resto del texto) en la que figura el título, el nombre del autor y la editorial; y otra que es el texto propiamente dicho. Los libros de pared pueden variar en extensión desde un metro hasta infinito. Los ejemplares más largos que se conocen tienen sesenta y cuatro metros y fueron pegados en la ciudad meriní de Algeciras. Hasta ahora no hay otra ciudad en el mundo en la que se hayan pegado libros de pared.

 

Todo libro de pared lleva asociado un trabajo intenso: anuncio a través de correspondencia, mensajes electrónicos, pegada de grandes carteles en el centro de la ciudad y la edición, en formato bolsillo, del texto que será pegado en el muro con el fin de recaudar fondos para los numerosos gastos del proyecto: cola, brochas, ropa de trabajo, papel, tinta...

 

El primer libro de pared se tituló El hombre de las cuatro eses y fue pegado en un muro de la avenida Villanueva (Algeciras) el sábado, día 22 de febrero de 1997. Sus autores, el diseñador Luis Maraia y el escritor Federico Fuertes, llevaban tiempo buscando una fórmula que les permitiera editar textos en un soporte diferente. Así nació Ediciones LSM, empresa que ambos socios crearon para la distribución internacional de los libros de pared.

 

Ediciones LSM organizó una intensa campaña publicitaria para anunciar el lanzamiento. Los medios de comunicación de todo el país respondieron a la llamada y la idea fue ampliamente seguida en prensa escrita, radio y televisión. Los principales periódicos y las cadenas de más audiencia se hicieron eco del lanzamiento: una nueva forma de editar, la literatura en la calle, la reinvención de la imprenta... Todo el mundo parecía feliz con el hallazgo.

 

 

Después de El hombre de las cuatro eses aparecieron otros tantos libros de pared. Por este orden, fueron: El cantil, pegado en un quitamiedos de la carretera hacia el faro de Punta Carnero; Belladona, pegado en cartones sobre el suelo de la Plaza Alta; El penalti, pegado en la pared del Colegio; El túnel, pegado en el interior del puente de la Perlita.

 

Después de varias pegadas de libros de pared, la empresa intentó diversificarse, inventando las fotografías de pared. En vísperas de la Navidad del año 1997 los integrantes de Ediciones LSM salieron a la calle, esta vez para pegar una gran imagen de una mano que intenta atrapar una copa. El pie de foto decía: «yo soy el hombre que rompe todo lo que toca». La fotografía fue arrancada al tercer día por unos desconocidos que celebraban las fiestas navideñas. En ese momento, Luis Maraia y Federico Fuertes decidieron que era el momento de retirarse a los cuarteles de invierno. Nace así el proyecto Et. Pero esa es otra historia y merece un epígrafe propio.

 

 

 

correo@federicofuertes.es colabora: carnicer.maraia

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